JESUS Y EL CRISTO

Lo primero que debemos aprender a distinguir es la diferencia que existe entre Jesús y el Cristo.

Cristo no es un acontecimiento histórico, sino que es una energía cósmica que está compenetrando a todas las formas de vida que existen en la Creación. No es algo que sucedió hace 2000 años, sino que existe desde el principio de los tiempos. Jesús fue un ser de un alto grado de evolución capaz de conectar con esta energía cósmica.

Las pruebas de la diferencia entre Jesús y la energía Crística, se recogen en muchos episodios de sus primeros años donde se refleja el desconocimiento que tenía de su naturaleza, y cómo a medida en que fue desarrollando su crecimiento espiritual también descubrió su naturaleza Crística. Podemos decir que cada paso que dio fue para transformar su naturaleza humana en Crística, y con ello dejó escrito un camino para toda la humanidad.

Jesús fue el primer hombre que manifestó las energías Crísticas, las energías de la unidad y de la conciencia fraternal. Fue el primero que habló de Dios-Padre, un Dios cercano y deseoso de que sus hijos le comprendieran. Con su vida dejó trazado un auténtico proceso iniciático que va desde el nacimiento a una nueva consciencia, hasta llegar al sacrificio para entrar en otro estado de existencia, pasando por el reconocimiento, la entrega y la demostración de una forma distinta de vida.

La sencillez de su mensaje no disminuye en ninguna medida la grandiosidad de su vida, las demostraciones que en ella hizo, y las puertas que abrió para toda la humanidad. Su mensaje y su vida no es exclusiva de ninguna religión, porque Jesús, unido a la energía Crística, se transformó en Jesús el Cristo, y abrió la puerta del AMOR UNIVERSAL.

Hay que tener presente que los procesos de cambio son siempre lentos y progresivos, y que no todas las partes o vidas que conforman un cuerpo están en el mismo grado de evolución, y por tanto no tienen la misma capacidad de asimilar los cambios.

En el proceso de evolución humana el hombre atraviesa por distintos estados de conciencia, desde el primitivo hombre que carecía de conciencia personal hasta el hombre del futuro, que se caracteriza por la visión de la totalidad.

Este salto entre la conciencia separatista e individualista hasta la conciencia del Todo sólo puede ser realizado mediante la vivencia de la conciencia Crística, es decir, mediante la comprensión de las palabras del Maestro.

Pero para entender la transcendencia de su vida para la evolución humana, hay que comprender lo que hoy en día muchos científicos han demostrado, es decir, la existencia de campos morfogenéticos a través de los cuales ni las fronteras culturales, ni físicas, impiden que si un individuo conecta y vive algo distinto, el resto de su especie acabe incorporándolo a su vida.

Por ello, el hecho de que Jesús conquistase la Conciencia Crística, demuestra que toda la humanidad está capacitada para vivir ese cambio, para dar el salto evolutivo de la conciencia individualista y egoísta a otra altruista y más global.

Jesús fue el gran precursor, y bien podría haber dicho que “todos llegaréis al Padre porque yo he llegado” Jesús fue la avanzadilla, el que captó el nuevo arquetipo cósmico que llamamos Cristo, por ello la identificación entre Jesús y Cristo no es una idea religiosa, sino un hecho trascendental para la humanidad, porque si Jesús fue el primero que lo unió significa que algún día la humanidad será la personificación de las energías Crísticas, es decir, de las energías del Amor y la Unión.

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