AMATE A TI MISMA / O

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El amor siempre empieza por el amor hacia uno mismo. Los taoístas dicen que no puedes amar verdaderamente a otros hasta que te amas a ti mismo. No importa cuanto te esfuerces por sanar física o emocionalmente. El respeto por uno mismo, la autoestima, la confianza en uno mismo, y el valorarse a uno mismo son indicaciones de la clase de amor que uno tiene por sí mismo y los demás. La baja autoestima, por otro lado, fomenta la negatividad, la destructividad y la agresión. Aprender la lección del amor a uno mismo es la cosa más importante que cualquier persona puede aprender en la vida.

La calidad de nuestros pensamientos, sentimientos y comportamiento hacia otros depende en gran medida de la relación que tengamos con nosotros mismos. Cuanto más conozcamos y aceptemos todas las partes de nosotros mismos, incluyendo nuestros fallos y lados oscuros, más compasión y amor podemos tener hacia los demás. Todos somos de origen divino y por tanto inseparables del resto del universo. A medida que aumentes la experiencia de unir el poder del amor empezarás a sentir como aumenta el amor hacia los demás y al mundo natural, que por su parte atraerá hacia ti todo lo necesario para mantener tu recién adquirida “auto-imagen”. También empezarás a buscar formas de nutrirte a ti mismo adecuadamente, encontrar los remedios correctos para apoyar un estado de salud ideal, y para elegir un descanso adecuado y ejercicio para mantener tu bienestar.

Cuando la imagen propia mejora, cualquier comportamiento autodestructivo disminuye y la salud y la felicidad vuelve. A este respecto, la salud de nuestra alma se convierte en el punto de arranque para sanar otros aspectos de tu vida también.

Visto desde un punto de vista más superficial, la mayoría de los episodios de nuestras vidas, las personas con que nos reunimos, los trabajos que conseguimos, las habilidades que aprendemos, e incluso los alimentos que comemos, parecen ocurrir al azar y sin una conexión obvia con nosotros. Pero en un nivel más profundo, donde cada suceso que nos ocurre está intímamente conectada con todos los demás, la visión es completamente diferente. De esta forma, nada ocurre por accidente, los errores nunca ocurren, y todo se reconoce como útil y parte de un propósito. Cuando el amor propio está presente, la vida se abre como una flor. Cuando está ausente, se marchita, como una flor privada de agua.

El poder del amor se encuentra guardado en la dicha. ¿Puedes recordar un instante de tu vida en que te sentías tan feliz que podías abrazar el mundo entero? Tal vez salvaste la vida de una persona o aprobaste tus exámenes con honores. Quizás aprendiste que la persona a la que más querías en la vida también te amaba. Cuando eres dicha, en ese momento de auto-apreciación también sientes una profunda sensación de amor por el mundo entero. Eres tan feliz que existes, digno de respeto, digno de amor, y sientes que compartes este sentir con todo el mundo y con cualquiera. Estos son también los momentos de salud perfecta. Nuestro deseo más profundo es prolongar estos momentos hasta que sean permanentes.

El amor es la energía que reside en el corazón, pero solo puede ser activado por factores externos o por otras personas, si ya está ahí. Es más difícil para los demás ser amoroso y amable con nosotros si no llevamos la energía del amor dentro. El amor sigue la ley, lo similar atrae lo similar”. Incluso aunque un breve momento de amor puede hacerte sentir feliz y amoroso hacia el mundo entero, la energía del amor de tu corazón también es lo bastante fuerte para mantener la conexión con tu fuente divina, que es Amor Universal. Esto es cuando la vida empieza de verdad.

Para poder establecer la conexión divina, es necesario ser respetuoso y agradecido con todas las formas de vida. El Amor Universal es ilimitado; cuando se le permite, se expresa en todos los aspectos de la vida, es decir, nuestro cuerpo, los animales, las plantas, y la Tierra como un todo. Para cultivar este amor dentro de nosotros, es esencial reservar tiempo para nuestro crecimiento personal. Nuestro cuerpo, con todos
sus órganos, sistemas y células, requiere atención constante y adaptación para servir como una fuente de felicidad y amor. Cada órgano interno tiene su propio cuerpo, mente y espíritu. Si su energía es suficiente, la conexión con el resto del cuerpo es impecable y perfecta. Para permanecer bien conectado a nuestra fuente divina, cada parte de nuestro cuerpo necesita ser amada y apreciada por el trabajo que realiza. Cuando un órgano empieza a funcionar mal, es una señal de que hemos lo descuidado y desconectado de su fuente de amor – nuestro Yo Superior.

Podemos crear multitud de oportunidades para expresar nuestro amor. Cada vez que hacemos una pausa y observamos qué necesita atención y cuidado en nuestras vidas, la energía del amor de nuestro interior empieza a incrementarse y nos conecta con el Amor Universal. Cuanto más busques esas oportunidades mayor será la fuerza del amor dentro de ti. Cuando desarrollas el amor por ti mismo – que no debe confundirse con egoísmo o narcisismo te vas llenando cada vez más con la energía del amor y estamos dispuestos a compartirla con otros y con el mundo. Esto cura para siempre tu alma, tu cuerpo, tu mente y tu mundo.

(Andreas Moritz)

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