LA VIDA ES UN PROCESO DE APRENDIZAJE

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La vida es como el colegio. Cada enfermedad, ya esté en el nivel mental o físico, es un proceso de aprendizaje y nos ayuda a corregir lo que consideramos errores del pasado.

Karma es una palabra en sánscrito que significa “acción” y con frecuencia se comprende como una forma de castigo por acciones “pecaminosas” del pasado. Pero esta interpretación limitada del karma no permite que emerja un significado más profundo y relevante. Acción es solo eso, ni negativa ni positiva, y siempre causa una reacción. Si nos desviamos de las leyes de la naturaleza en algún sentido, el karma está ahí para ponernos de nuevo en la senda. Este mecanismo de autocorrección no debería interpretarse como castigo, mala suerte, o destino. El karma vuelve a nosotros para mejor armonización de nuestra alma, con su fuente, eternamente perfecta.

Cada situación difícil en la vida puede ofrecernos una riqueza de información sobre las otras personas, el mundo, y sobre nosotros mismos. En realidad, siempre se nos presenta el tipo correcto de problema que alerta a nuestra alma para hacer los cambios que más necesita. La incomodidad o el sufrimiento indican que algo básico dentro de nosotros tiene que cambiar antes de que la felicidad y la satifacción puedan retornar. Si nos hemos desviado de la senda de la ley natural, otras leyes de la naturaleza nos ayudarán a corregir nuestros “errores”. Esto puede ser bastante doloroso y angustiante,pero funciona.

Por otra parte, si vivimos con más conciencia y escuchamos los suaves murmullos de las leyes de la naturaleza, que están disponibles a través de la intuición, o siguiendo las leyes de la naturaleza, que están disponibles a través de la intuición, o siguiendo las direcciones que nos da nuestro corazón, cosecharemos grandes beneficios, e incluso atraeremos milagros a nuestras vidas. Fluir con la corriente de la ley natural no requiere esfuerzo ni habilidades especiales, y aún así genera mucha paz, estabilidad y alegría.

No tenemos necesidad real de saber qué es correcto o erróneo, bueno o malo. Una vez que hemos aprendido a vivir espontáneamoente en armonía con las leyes de la naturaleza, el error estará tan remoto como la oscuridad lo está del sol. Los errores ya no se perciben como errores, sino vistos como instigadores de cambio y transformación. Una vida en armonía con la ley natural ya no es solo una vida humana; también es divina o de dimensión superior.

Puesto que la corriente de la ley natural sostiene la vida en todas partes, nadie puede resistir su fuerza permenentemente. En muchos casos cualquier resistencia al flujo de la ley natural se rompe cuando el cuerpo o algunas de sus partes empiezan a enfermar. Este es el momento adecuado para que el alma sane y puedes sentir un impulso urgente de empezar a buscar ayuda. Primero, puedes buscar una panacea que te prometa eliminar el problema rápidamente. Si el enfoque orientado a los síntomas falla, puedes verte obligado a buscar las causas más profundas de tus problemas. Esto puede generar un sentido de auto-responsabilidad, que puede alertarte de los “errores” que has cometido y permitirte atravesar los tiempos difíciles de tu vida con mayor conciencia.

Una vez que concluye la fase de “huir” o “no quiero saber”, las cualidades de la paciencia y la aceptación empiezan a desarrollarse, y se convienten en grandes valores para aprender esas lecciones vitales que están siéndonos reveladas a través de una enfermedad o dificultad. Las lecciones siempre aparecen en el momento adecuado y pueden abrir una mina de nuevas posibilidades y oportunidades. El karma no es la causa del sufrimiento, sino una oportunidad para aprender. Es útil comprender que la razón de
que cometas errores es la búsqueda contínua del alma de integridad y unidad. Los errores difícilmente son coincidencias sino partes de un plan esencial para mover la vida hacia la culminación.

(Andreas Moritz)

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