TODOS DESEAMOS FELICIDAD

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Una de las leyes más poderosas de la naturaleza que motiva el crecimiento y evolución de la conciencia del alma, y causa todos los fenómenos naturales es la búsqueda de la felicidad. No solo los humanos pueden experimentar felicidad. Es posible que la mayoría de nosotros no seamos conscientes de como una rosa o una flor de loto siente como abre sus pétalos para saludar la calidez de los rayos del sol. Esto no significa que, sin embargo, que las flores no puedan experimentar alegría. La investigación sobre las plantas sugiere que conocen la diferencia entre el amor y la aversión.

Sin el amor del animal o la planta por el planeta la Tierra sería el lugar más incoherente e inhabitable en el que vivir. La transgresión de las leyes de la naturaleza por parte del hombre y la consiguiente alteración del equilibro ecológico del planeta, han afectado negativamente a todas las distintas formas de vida desde el pequeño insecto a los árboles centenarios, y también a la vida humana. Pero dondequiera que haya una pequeña expresión de felicidad la madre Tierra recupera algo de su equilibrio.

La procreación en todas las especies de plantas y animales viene provocada por su deseo intrínseco de mayor felicidad y satisfacción. Similarmente, todos nuestros deseos y actividades se originan en la incesante búsqueda de felicidad de nuestra mente, que provee alimento para el alma. Todos elegimos diferentes formas de aumentar nuestra felicidad. Puedes encontrar placer tocando música, pintando, o montando a caballo.

Otras personas encuentran satisfacción en hacer muebles a medida, escribir libros, o desarrollar programas informáticos. Tu interpretación de lo que trae verdadera felicidad o plenitud puede estar sujeta a convertirte en el próximo presidente de tu empresa, tu partido político, o incluso tu país. Mucha gente vincula el logro de la felicidad con la adquisición de más riqueza material.

Todos compartimos este deseo intrínseco de ser felices. Cuando estamos gravemente enfermos consideramos que recuperar el estado de salud es la única fuente de felicidad en la vida. Por lo tanto, otros factores como riqueza o poder se vuelven de repente sin importancia. si sufrimos de pobreza o falta de comodidades, tener más dinero parece ser la fuente que favorece la felicidad. La riqueza material nos trae satisfacción hasta cierto punto, pero por poco tiempo; cambia con el inevitable cambio de las situaciones y circunstancias. Esta forma de felicidad sube y baja con los cambios que se experimentan en las relaciones, situación de riqueza, o estadno mental. Cuando estamos apegados a alguno de estos, la felicidad no será duradera. Cada vez que una de nuestras fuentes fugaces de felicidad comienza a desaparecer, también tenemos la oportunidad de dejar ir nuestro apego hacia ella.

El aprendizaje verdadero en la vida se centra en la generación de libertad y amor incondicional – dos lados de la misma moneda. El amor incondicional se encuentra a veces en la relación de una madre por su hijo. Viene sin apego ni dependencia. El amor, sin ataduras, crea libertad y un profundo sentido de unidad con todos, más allá de los límites del tiempo y el espacio. La habilidad de amar incondicionalmente viene naturalmente cuando dejamos ir el miedo, expectativas, y el sentido de propiedad de lo que consideramos nuestro, incluyendo nuestro propio cuerpo.

El apego emocional a objetos como una casa, un coche, miembros de la familia o un páis es la principal causa de conflicto en el mundo hoy. Compartiendo amor y libertad incondicional, permitimos que el río de la vida y la abundancia fluyan a través de nosoros. Cuando tenemos miedo de perder lo que tenemos el río de la vida deja de fluir, lo que crea un estancamiento de la energía dentro de nosotros. No tiene sentido intentar
llenar una taza que ya está llena. si nos aferramos al contenido de la taza para siempre, no podremos probar otras bebidas con mejor sabor. Cualquier asunto no resuelto en tu vida es una forma de estancamiento y paraliza el flujo de la felicidad.

Sin la experiencia de la felicidad, no puede darse una cura real ni la satisfacción completa en ningún aspecto, ya sea físico, emocional, material, o espiritual. El grado de felicidad determina el grado de salud y bienestar. La inquietud y la discordia son cualidades que pueden motivarte a buscar un propósito más profundo en la vida. El propósito más profundo es la adquisición de la capacidad de amar y ver los frutos del
amor en acción.

(Andreas Moritz)

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